Llegó la hora -dijo la Morsa- de hablar de muchas cosas: de zapatos y barcos y sellos. De repollos y reyes. De por qué el mar está hirviendo y de si los cerditos tienen alas. (Lewis Carroll) ¿Tú tienes alas? (Y de acá para abajo escribo YO)
Monstruo, ¿No ves que está sufriendo? Pero su sangre es para él el elixir de la vida, su alimento y su ambición. La desea más que a nada en el mundo, no conoce el cansancio. Después de todo, cuando alguien ama a algo, no para hasta conseguirlo.
Artista por naturaleza. Visionario por curiosidad. Cinéfilo por convicción. Escritor por posibilidad. Romántico por necesidad. Ateo por dios. Y Humano por accidente.